El largo (y difícil) camino para restituir obras de arte robadas por los nazis

El largo (y difícil) camino para restituir obras de arte robadas por los nazis

Se estrena una película que reconstruye la recuperación del cuadro “Adele Bloch-Bauer I”, de Klimt. Termina bien.

POR PATRICIA COHEN. THE NEW YORK TIMES

Hay muchas razones por las cuales, entre los centenares de miles de casos de obras de arte que robaron los nazis, a los cineastas podría interesarles la historia de Adele Bloch-Bauer I, de Gustav Klimt. En primer lugar, por el carácter hipnótico de la pintura, que alcanzó en subasta un precio de 135 millones de dólares en 2006. Luego están las reminiscencias de David y Goliat que tiene el caso de una heroína octogenaria –María Altmann, la sobrina de Bloch-Bauer– enfrentada al gobierno austríaco. Por último está la conclusión satisfactoria. Altmann consigue que se le devuelva el retrato. Se hace justicia.
Todavía no se toma conciencia del carácter excepcional de esa justicia en lo que respecta a la devolución de arte robado durante el período nazi a sus propietarios o –pasadas siete décadas– a sus descendientes. Como admite la nueva película Woman in Gold, que protagoniza Helen Mirren en el papel de Maria Altmann (y que en la Argentina se estrenará en junio), aún no se conoce el paradero de más de 100.000 obras de arte robadas.
Cuando Altmann empezó a reclamar algunas de las pinturas de su familia, en 1998, había motivos para pensar que las probabilidades de restitución podrían haber mejorado. Luego de décadas de negligencia o de abierta oposición a la devolución, la opinión pública había comenzado a cambiar. En el medio se había conocido la irregularidad respecto de los robos nazis. Informes que encargaron Suiza y los Estados Unidos detallaron que los suizos no habían cumplido con pactos de restitución de oro por valor de centenares de millones de dólares robados por Alemania, si bien sus bancos habían llegado a un acuerdo por 1.250 millones de dólares con los sobrevivientes del Holocausto luego de que se les demandaran los bienes depositados en custodia durante la guerra.
Una nueva generación, menos interesada en encubrir delitos históricos, reveló las formas en que gobiernos, funcionarios de museos, marchands y compradores frustraron de manera sistemática los intentos de que se restituyeran bienes y obras de arte a sus dueños. En 1998, 44 países, entre ellos Austria, firmaron los Principios de Washington sobre Arte Confiscado por los Nazis, un acuerdo que instaba a alcanzar una “solución justa” para los judíos y otras víctimas de los nazis. El parlamento austríaco aprobó una ley que exigía a los museos la apertura de sus archivos y la devolución de propiedad robada.
Una de las cosas que impulsó la legislación fue la revelación del periodista Hubertus Czernin. El descubrió en los archivos de la Galería Austríaca pruebas de que el país no tenía motivos para proclamar la propiedad de las pinturas Bloch-Bauer de Klimt. Luego de su confiscación por parte de agentes nazis, los museos habían expuesto varias pinturas, entre ellas el retrato de 1907 de Adele. Austria había afirmado que Bloch-Bauer, que murió de meningitis en 1925, había legado el retrato al país en su testamento. Sin embargo, de la documentación de los archivos surgió que la obra pertenecía al esposo de Adele, el industrial judío Ferdinand Bloch-Bauer, que dejó el país en 1938, y que al morir, en 1945, había legado sus pertenencias a sus herederos, uno de los cuales era su sobrina Altmann.
El grupo de restitución austríaco que se creó rechazó el reclamo de Altmann. No fue sino hasta 2006, luego de que la Corte Suprema de los Estados Unidos allanara el camino para que Altmann –que vivía en California– demandara al gobierno austríaco, que pudo llegarse a un acuerdo. Hubo un arbitraje y se le otorgaron cinco de las seis pinturas que se le habían robado a su familia. La pintura ahora integra la colección de la Neue Galerie de Nueva York e integra una muestra creada a la par de la película.
Hubo una serie de reuniones de seguimiento de los Principios de Washington y un nuevo acuerdo en 2009, pero aún no existen mecanismos que garanticen su cumplimiento. La restitución tiende a ser la excepción y no la regla. Un informe de septiembre de la Conferencia sobre Reclamos Materiales de Judíos Contra Alemania y la Organización Mundial de Restitución a Judíos concluyó que la mayor parte de los países ha hecho muy poco por cumplir con los acuerdos. Italia fue objeto de especial censura, seguida de Hungría, Polonia, Argentina, España y Rusia. El diario alemán Der Spiegel denunció a sucesivos gobiernos en 2013, cuando reveló que el gobierno alemán, a veces en colaboración con museos, ignoró o frustró activamente las restituciones durante décadas. En Francia, se han devuelto menos de cien de las 2.000 obras de arte reclamadas que están expuestas en sus museos.